6 jun. 2013

 Me gusta creer que nada es casual, (como siempre lo dije), creo que todo siempre pasa por algo, que los caminos se cruzan y las personas se aman.
 No hay un límite de tiempo, un lugar perfecto,una cantidad determinada de personas por conocer, ni un momento eterno. El tiempo avanza y no se detiene a pensar en los individualistas que desean conservar ciertos aspectos. y tampoco en aquellos que se toman el momento de valorar las cosas de vez en cuando pero que sin embargo el hecho tan significativo provoca la duda de no saber si está bien.
Pensarás que está bien demostrar cariño, y que no hay nada malo en valorar, pero a lo largo, ¿Nunca pensaste en lo horrible que se torna extrañar? Saber lo importante que pueden llegar a ser tus amigos y tener miedo de no verlos nunca más, o simplemente que desaparezcan de tu vida es una de las razones por las que creo que 'valorar' tiene sus contras, que al fin y al cabo, todo tiene sus consecuencias. A su vez, necesitamos tomar riesgos, necesitamos arriesgarnos a sentir, (personalmente es una necesidad propia) y de cumplir con el tan aburrido y patético ciclo de la vida. Ser inmortal no está en mis planes, pero entre tantos sueños, esperanzas, deseos, se colan los miedos, el  miedo de perderlos como también de amarlos con cada espacio de mi ser. Nunca sentí que pertenecí a alguien, hasta hace un año atrás.
 Los cambios suelen ser bastantes difíciles de asimilar, y la realidad de que cuatro personas estén abiertos a recibirte después de situaciones tan confusas no es comparable con nada. No puedo explicar la sensación de lo tan grata que es, como cada una de las cuatro personas restantes que se pueden observar en la imagen.
Cada uno sostiene una sonrisa interminable, cada rostro es infinito, me encanta contemplarlos. Me hace bien lo que fuimos, y lo que somos.. Me hace feliz.

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